La conciencia como castigo evolutivo
Pensar demasiado no es un don, sino un castigo. Uno podría pensar que la capacidad de razonar fue un regalo de la naturaleza o de Dios (cada uno con sus creencias). Nos hizo distinguirnos del resto de especies, adaptarnos al medio. No éramos los más fuertes, tampoco los más rápidos, ni los más grandes, no contábamos con alas, ni ninguna ventaja aparente, hasta que llegó la consciencia. Todo parecían ventajas, pero no llegó como un regalo, sino como una fuga del sistema. Un error que nos obligó a mirarnos por dentro cuando el resto de la vida de este planeta solo necesita reaccionar.
Todo esto no quiere decir que la vida sea cruel, sino que, al volvernos conscientes, la obligamos a explicarse...y no tenía las respuestas adecuadas. Quizá avanzamos más rápido de lo que éramos capaces de adaptarnos. En especial en los últimos dos siglos hemos avanzado más que en toda la historia de la humanidad. Donde antes había silencio, tranquilidad, ahora hay caos, ruidos y estímulos continuos, cosa para la que definitivamente no estamos preparados. Y todos estos problemas que trae la consciencia, son principalmente modernos. En las ultimas décadas sobre todo, si nos fijamos en los móviles y las redes sociales, son el principal potenciador de casos como: depresión, comparaciones, baja autoestima, adicción, receptores de dopamina rotos...y la lista podría seguir hasta el infinito.
Son muchos los filósofos que afirman que el hombre es un animal enfermo, y la consciencia es lo que nos esta matando, pero ¿Qué podemos hacer? Yo considero que el verdadero sufrimiento proviene justamente de tratar de buscarle una explicación. Un enfoque que me gusta mucho es el de los estoicos (sí, soy consciente de la fama que tiene esta filosofía por los influencers que no saben interpretar un libro) pero su manera de enfocar la situación es que las cosas simplemente son, no son ni buenas, ni malas, son. Y todo depende del enfoque que le demos nosotros, se que hay muchas situaciones en la vida que solo se pueden ver desde un prisma negativo, pero para la mayoría nos sirve. Otra manera de enfocarlo es como lo hace Camus, que es consciente de que la vida no tiene sentido, lo abraza, y aun así decide “fabricar” su propio sentido (sabiendo que es una mera ilusión)
Como final, me gustaría aclarar que pese a la introducción, puede que de a entender que la consciencia es fuente de todos nuestros males (en gran parte es así) pero también es la que nos ha permitido alcanzar grandes cosas, ahora cabe preguntarse ¿Seríamos más felices si el desarrollo hubiese echado el freno justo antes de provocar todos estos males irreales? Pues puede ser. Nunca lo sabremos.

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