秋の雨
デジタル記憶

¿Qué hago con tanto enojo?


Hace unos días que estoy enojada. Irritada. Fastidiada. No empatizo con quienes me rodean. Me molesta su presencia. Me altera la falta de respeto. Los actos machistas. Que me traten como si fuera indefensa. Que subestimen mi presencia. Que no me dejen hablar. Que no me permitan participar. Que hagan chistes, que lo que menos me causan es gracia. No tengo ganas de sonreír. De reír. De decir “gracias” cuando no estoy agradecida. Me enoja la falta de “perdón”. Me indigna cómo algunos se manejan por la vida: como si no lastimaran, como si no alteraran, como si no les importara. Pero, la pregunta es: ¿qué hago con tanto enojo?

Por momentos, me encuentro con el deseo de no hacer nada. De no responder. De no explicar lo obvio. De no decir dónde me duele (¿acaso no reconocen los golpes que dan?). No tengo ganas de reaccionar. El enojo me inhibe. Me apaga. No le encuentro sentido a mi fastidio. ¿Por qué no reacciono? ¿Por qué no tiro esta piedra que me pesa, que me cansa, que me agota, que me desgasta? Sin embargo, al mismo tiempo, quiero que todo explote. Que arda. Quiero consumirme en enojo. Quiero chocarme. Quiero perderme. Quiero que duela. Quiero que termine este enojo.

El otro día le dije a una amiga que, si me encontraba con una determinada persona en la calle, cruzaría de vereda porque estoy enojada. Ella me dijo que apelara a la indiferencia. Que haga como si nada. Pero no quiero hacer como si nada. No quiero hacer como si no estuviera enojada. Quiero estar enojada. ¿Por qué nos enseñaron que lo mejor es no estarlo? ¿Acaso lo más sano no es escucharnos? ¿Exteriorizar tanto lo bueno como lo malo? No sé si tampoco deseo estar consumida en enojo, pero es lo que me sucede. Es lo que necesito ahora. Hay algo que claramente me sucede. Podría culpar a Mercurio Retrógrado. Responsabilizar a la Luna en Piscis. Podría señalar a otros. Pero la realidad es que no puedo hacer como si nada. No me sale. No funciona conmigo. No soy yo. Con este enojo me di cuenta de que me importa todo. Capaz no debería ser así. Capaz debería aprender a tomarme todo menos personal. Pero también sé que la gente es grande. Que todos eligen como ser con el otro. Cómo ser conmigo. Y si me despierta enojo, así debería ser. Pero la pregunta es: ¿qué puedo hacer con tanto enojo? No lo sé. Capaz, debería empezar a sacármelo de encima. A no tragármelo para que no se vuelva costumbre. El enojo como estilo de vida te enferma. Hay que saber enojarse. Escucharse sin perder el rumbo en el camino de la ira. Hay que ser fiel con lo que nos hace fruncir la frente, pero sin olvidarse de respirar. Elegir qué batallas pelear. Pero sacarlo afuera porque es sano. ¿Quién nos enseñó todo lo contrario? No hablo de violencia, de ira desmedida, hablo de un enfado que le hace justicia a lo que nos pasa por dentro. El otro día le dije a mi mamá que desconfío de las personas que se autoproclaman como “buenas”. El que es buena persona, lo último que haría es gritarlo a los cuatro vientos. El que sabe cómo es, nada tiene que demostrar. Bueno, también agregaría que desconfío de quienes no se enojan. De aquellos que nada los indigna o hace arder la sangre. ¿Acaso no les pasa nada por dentro? ¿No hay nada que les importe? En realidad, debería cambiar el título de este newsletter: ¿Qué hacen lo que no se enojan?


Recomendaciones

Cine

Two People Exchaning Saliva, corto ganador de los Oscars. Un relato distópico en blanco y negro donde se consume a través de bofetadas y se prohíben los besos. Sin embargo, Angine (Zar Amir Ebrahimi) queda hipnotizada con una vendedora comercial (Luàna Bajrami). Solo puede aproximarse si se somete a la violencia y domina su tentación de querer intercambiar saliva con ella. ¿Lo mejor? Esta producido por una argentina.

Jane Austen´s Period Drama en Youtube. Siguiendo con temática Oscars, este corto fue nominado en la misma categoría. Una sátira de época que tiene como protagonista la menstruación. Hace hincapié en el tabú y la ignorancia masculina. Muy divertido.

Lecturas

Dormir con alguien | Carla Mouriño escribe sobre el acto desesperante y desidealizado de dormir con un otro. “Dormir con alguien puede pinchar la burbuja de la magia, somos todos cenicientas huyendo del palacio, corriendo, antes de que el hechizo se acabe. ¿Qué nos da miedo de dormir con alguien? ¿Que se den cuenta de que somos humanos?”.


Mucho enojo por hoy. Pido disculpas por el exceso de ira, pero la escritura es mi forma de canalizar mis emociones, tanto las buenas como las malas. Lo que no se saca, se guarda y comienza a pesar. Y yo no quiero ser enojo, pero mucho menos quiero cargar peso. Espero que te haya gustado o resonado este descargo. Te espero en mis próximas palabras, prometo que no estarán teñidas de enojo. Ahora que me saqué de encima esto que me incendiaba, hay lugar para lo nuevo. Te abrazo y agradezco. Hasta la próxima.

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