秋の雨
デジタル記憶

Hay personas que no saben estar solas, yo no sé estar acompañada

 He oído de gente que no es capaz de estar sola. Personas las cuales saltan de relación en relación por el hecho de que no saben habitarse sin la presencia de alguien más. Y luego estoy yo, alguien que con esfuerzos logra sostener relaciones interpersonales.

Me acostumbré a la soledad, a habitar mi corazón con el silencio sepulcral de ser la única que está ahí.

Tantas veces he soñado con una relación, con un amor verdadero, con una conexión que trascienda lo lógico. Me lo imagino desastroso en el mejor de los sentidos. Como una pintura abstracta que solo nosotros entendemos. Pero luego, en lo más profundo de mi ser, siento que no sé estar con alguien más que conmigo.

Me acostumbré tanto a mi autonomía que ahora la intimidad y el compromiso se sienten pesados. Estoy tan habituada a ser solo yo contra el mundo que me cuesta imaginarme con alguien más compartiendo lo que por años hice sin compañía.

La intimidad, tanto física como emocional, se siente como un reto imposible de alcanzar; una pared que escalo, pero siempre me quedo a medio camino de terminar.

He aprendido a estar sola, quizás tan bien que se me ha olvidado cómo es estar con alguien. Miento, nunca supe en verdad cómo es estar con alguien porque desde siempre he sido solo yo y mi propia compañía.

Y como si fuera un chiste malo, el destino decidió crear en mí esta necesidad de amar y ser amada.

No dejo de fantasear con una relación en la que seamos solo dos personas que han perdido totalmente la cabeza por el otro. Y es justo en ese momento cuando me pregunto: ¿Cómo pretendo tener eso si no sé estar con alguien?

Dejando de lado las relaciones: me he dado cuenta de que nunca logro conectar con nadie, ni siquiera para entablar una amistad. Hablo con una persona y a los cinco minutos ya estoy deseando volver a aislarme en mi pequeño mundo.

No sé si en algún momento llegará alguien que me haga sentir su ausencia, alguien con quien la intimidad sea algo intrínseco e incontrolable. Alguien con quien la soledad se transforme en compañía que entiende las necesidades del otro. Y si es así, lo estaré esperando.

Comentarios

Entradas populares